Las historias de nuestras antepasadas fueron tallando un manifiesto feminista durante milenios. Sublevación nacida de la mano del patriarcado que ha intentado borrar cada hoja de la historia de nuestro sexo. Hemos recuperado las voces de aquellas que han quemado, las cuales nosotras no hemos olvidado. La lucha es hoy, y ha nacido hace muchos ayeres. La lucha es nuestra.
Mientras que el sistema siga poniendo sobre nuestros cuerpos sus legislaciones misoginias, nosotras seguiremos escribiendo, seguiremos marchando y gritando, pues el derecho a decidir no lo deben otorgar los hombres, nosotras no lo hemos conquistado, sin embargo hemos nacido para ejercer autonomía sobre nuestras vidas y cuerpos, solo es un hecho de sentido común.

